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 'Todo niño necesita que alguien esté loco por él': Jesús Palacios

 El experto en maltrato y protección infantil, repasa el estado de la adopción en Colombia.

 Por:  NICOLÁS BUSTAMANTE HERNÁNDEZ |   10:58 a.m. | 18 de enero de 2017

 Jesús Palacios asistió como invitado al primer Congreso Latinoamericano de Adopción realizado en Bogotá.

En Colombia, y de acuerdo con datos del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), hay 11.000 niños que están esperando ser adoptados. De estos, 4.325 son considerados de difícil adopción, porque están entre los 8 y los 17 años de edad, tienen algún tipo de discapacidad o hacen parte de un grupo familiar.

 Este no es un problema menor, pues además de que la mayoría de estos niños han crecido en condiciones adversas, también deben enfrentar el paso del tiempo; saben que mientras más permanezcan en la institución, sus posibilidades de adopción se reducen, y eso puede acarrearles mayores secuelas psicológicas por la falta de una familia.

 Con el objetivo de dar más luces sobre este fenómeno, y aportar posibles soluciones, distintas organizaciones dedicadas a la adopción, como el Centro para el Reintegro y la Adopción del Niño (Cran), recientemente llevaron a cabo en Bogotá el primer Congreso Latinoamericano de Adopción. Al evento, que contó con la colaboración de la Red Latinoamericana de Cooperación en el Ámbito de la Adopción, asistió como invitado el español Jesús Palacios, doctor en Psicología de la Universidad de Barcelona y profesor de la Universidad de Sevilla, donde ha desarrollado toda su vida académica y profesional.

Palacios, reconocido experto en temas como el maltrato y las medidas eficaces de protección infantil y en el desarrollo de instrumentos profesionales para la toma de decisiones para el trabajo con la infancia, compartió su experiencia con defensores de familia colombianos en una serie de talleres y con los asistentes al congreso.

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Las adopciones internacionales, en el punto de mira: Un informe oficial en Holanda, que aconseja suprimirlas, abre un debate ético sobre estos procesos

Elianne Ros, Barcelona –LA VANGUARDIA-  09/12/2016 01:56

La percepción de las adopciones internacionales está empezando a cambiar en algunos países europeos. Estos procesos han disminuido sensiblemente en los últimos años debido a la crisis, pero también por una mayor concienciación de lo que implica convertirse en padres de un niño que viene de una realidad y una cultura muy diferentes. En Holanda, incluso, se plantea su prohibición.

El Consejo para la Protección de la Juventud, órgano asesor del Gobierno neerlandés, ha emitido un informe que aboga directamente por la supresión de las adopciones internacionales. Los expertos cuestionan los beneficios que puedan tener para los menores y se interrogan sobre unos mecanismos que a menudo son objeto de abusos por parte de los intermediarios en los países de origen. A su juicio, la demanda de países occidentales también favorece “la proporción de niños declarados en abandono”. Una práctica que se atribuye especialmente a China y su política –recientemente flexibilizada– del hijo único, que ha favorecido el abandono de niñas, puesto que muchas familias prefieren un varón. Por ello, propone limitar el número de adopciones procedentes de este país.

Aunque el informe reconoce los beneficios de crecer en un país desarrollado y con comodidades, donde los niños son acogidos por padres que desean serlo, considera que los inconvenientes son mayores que las ventajas. Según su análisis, los niños deben crecer en su entorno natal, sin tener que abordar un cambio radical de cultura y de lengua, por lo que la mejor solución consiste en ayudar a las familias en los países de origen. “No se verían obligados a desprenderse de los hijos”, subraya. A principios de año, el Gobierno holandés tiene previsto abordar el asunto y decidir si asume las tesis del Consejo e introduce cambios en sus leyes sobre adopción.

Primer Congreso Latinoamericano de Adopción, en Bogotá

-el tiempo- 26/10/2016

Al evento asisten expertos internacionales que discuten sobre soluciones alrededor de este tema.

 Actualmente, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (Icbf) tiene bajo su tutela a alrededor de 12 mil niños y niñas, una población para la que el tiempo apremia, pues buena parte de su porvenir depende de que sean o no adoptados lo antes posible.

La problemática cobra una dimensión mayor si se tiene en cuenta que más de 9.000 de estos menores de edad encajan dentro de la categoría de difícil adopción, es decir, que ya tienen varios años, tienen alguna discapacidad o enfermedad terminal, o tienen hermanos.

Aunque viven en buenas condiciones bajo las medidas de protección del Icbf, es necesario tener en cuenta las dificultades a las que se enfrentan todos estos pequeños, quienes no han tenido la posibilidad de crecer y formarse junto a una familia que les brinde cariño, afecto y otras garantías para su normal desarrollo como personas, que es la situación deseable.

“Hoy en día hay dos razones por las que las personas adoptan: unos lo hacen porque no tienen la incapacidad para tener hijos biológicos y otros porque, aunque pueden, o, incluso ya tienen sus hijos, quieren contribuir a que otros pequeños tengan la posibilidad de crecer en un ambiente positivo”, explica el psicólogo español Jesús Palacios, uno de los experto en el tema y quien estará presente durante el primer Congreso Latinoamericano de Adopción, que se llevará a cabo entre el 26 y el 27 de octubre, en Bogotá.

Una agencia deberá devolver el dinero cobrado a una mujer por una adopción frustrada en Rusia

el mundo 19/10/2016

En mitad del proceso, Putin prohibió a solteros y gays adoptar, y ahora la Audiencia estima que el daño no debe ser sólo soportado por la adoptante. [...]

 Hasta ahora, las adopciones que se frustran en medio del proceso por un cambio de legislación en el país de origen del niño suponen un dinero perdido para los adoptantes, que no pueden recuperar las cantidades pagadas a las agencias de mediación con las que contratan ese prohijamiento. Hasta ahora. Porque una sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid, la primera en España que establece un cambio en este sentido, obliga a una agencia de adopción internacional española a devolver a I. L. la mitad de lo gastado en el proceso. En concreto, 9.037,24 euros.

 «El hecho de que la entrada en vigor de la nueva ley federal afectase de manera determinante la relación contractual de las partes no es algo que pueda ser controvertido, no siendo aceptable que una de las partes, la actora, haya de asumir las consecuencias desfavorables de la nueva legislación en su relación contractual (...) Habrá de restaurarse la proporcionalidad rota por el cambio de circunstancias». Lo establece una sentencia de la Sección Undécima de la Audiencia Provincial de Madrid al resolver el recurso de apelación que I. L. interpuso ante un primer fallo de un juzgado que absolvía de toda responsabilidad financiera a la Asociación Española de Atención y Apoyo a la Familia y Adopción (Asefa).


 

 Hijos truncados

Entrevista a nuestro Vicepresidente, Benedicto García

Las adopciones que fracasan son un tema tabú. No hay datos oficiales, solo estimaciones: ochocientos casos que tutela el Estado. «Son la punta del iceberg», dicen los expertos

laverdad.es | 26 de Septiembre 2016

El momento más feliz de la vida en común de Fernando y Alicia llegó hace once años, durante un invierno infernal en Vilna, Lituania. Allí conocieron a Christof, su hijo, fruto de 38 meses de burocracia e incertidumbre. Hoy, de aquella familia quedan tres individuos rotos sin apenas vínculos entre sí. La pareja, dos profesionales liberales de la capital que parapetan su sentimiento de «vergüenza» tras una identidad falsa, acabó entregando al niño a los servicios sociales de la Comunidad de Madrid. Después, firmaron su divorcio. «No puedo perdonármelo», confiesa con abatimiento la mujer. «Al principio todo parecía ir bien, pero a medida que se hacía mayor empezó a tener problemas en el colegio. No prestaba atención, no estudiaba, se escapaba... En casa empezó a mostrarse irascible, desafiante, agresivo, nos mentía, estallaba en gritos por cualquier cosa, nos reprochaba que no éramos sus padres... Fuera era un niño agradable. Nadie podía sospechar lo que en realidad nos estaba pasando. Fuimos a un par de psicólogos. 'Que era normal, que teníamos que tener paciencia...'. Quizá ya era demasiado tarde... Nunca me aceptó como madre. Y creo que yo tampoco a él como hijo... La sensación de impotencia y fracaso es insoportable», reconoce entre sollozos.

Christof lleva dos años en un centro de protección social con escasas probabilidades de optar a una nueva oportunidad similar. No sabemos su historia. Probablemente, aprendió a andar y a jugar en el orfanato desalmado en el que Fernando y Alicia le encontraron. Tal vez llegó allí de la mano de un tipo sin escrúpulos que convenció a su madre biológica, quizá alcohólica, maltratada, desahuciada por los suyos, o todo ello a la vez, de que, tarde o temprano, saldría de allí con un billete de ida para la próspera Europa. Y así acabó ocurriendo. Christof, que ya no lo sería nunca más, aterrizaba en la otra punta del continente con dos desconocidos, a los que no entendía ni le entendían, que le besaban, le ponían normas y se empeñaban en llamarle de forma muy rara, Alejandro. Y Alejandro empezó a tener miedo de las prisas, de tanta gente nueva desfilando por su vida, de no poder concentrarse cuando se ponía a estudiar, de las reprimendas por los primeros suspensos, y de escuchar cosas como «si no apruebas, te volverás a quedar solo otra vez...».

Una realidad oculta

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